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Para restaurantes

Tu carta, tus reservas
y hasta qué hora abres.

Un enlace para la bio de Instagram que, en vez de seis botones grises, enseña los platos con su precio, dice si estáis abiertos ahora mismo y lleva a reservar de un toque.

  • Gratis para siempre
  • Sin tarjeta
  • Publicado en 3 minutos
El enlace que tienes hoy

La carta en PDF es donde se pierde la reserva

Quien te busca a las once de la noche hace tres cosas: mira si estáis abiertos, mira cuánto cuesta cenar y busca el botón de reservar. Un PDF que hay que ampliar con dos dedos falla las tres.

Un PDF no es una carta

Se abre en otra aplicación, se descarga y hay que ampliarlo para leer un precio. La mitad lo cierra antes de llegar a los postres.

«Consultar horario» no es un horario

Una tabla de siete filas obliga a buscar el día de hoy y a hacer la cuenta. La pregunta era si podían venir ahora.

Seis botones iguales no dicen nada

En una lista de enlaces la carta pesa lo mismo que el Instagram y que el «cómo llegar». Nada destaca, así que nada se pulsa.

Las secciones

Enciendes las de un restaurante, no las de una asesoría

Eliges tu sector al darte de alta y vienen puestas, con contenido de ejemplo que corriges. Las que no enciendes no existen: no dejan un hueco vacío en tu página.

La portada

Tu nombre, tu logo y de qué va la casa. Lo primero que ve quien llega de tu bio.

Pro

La carta con foto

Cada plato con su foto, su precio y su distintivo: nuevo, picante, sin gluten. Se lee sin ampliar.

El menú del día

Nombre, descripción y precio, en lista. Es la forma de tener carta en el plan gratuito.

Dónde estáis y hasta qué hora

Mapa, dirección y un horario que se contesta solo. Justo lo de aquí abajo.

Reservas y pedidos

Una fila por sitio donde ya te reservan, cada una con el color de su plataforma. Ilimitadas, también gratis.

Las fotos del local

Con encuadre por foto: eliges el punto que no se recorta, para que el plato no salga a medias.

Pro

Lo que dicen tus clientes

Las reseñas que ya tienes, donde las lee alguien que está decidiendo dónde cena.

La barra de reservar

Una barra fija abajo con la única cosa que quieres que hagan. No se pierde al bajar.

Tus redes

Cada una con su color de marca, no con el tuyo. Se reconocen antes de leerlas.

En el plan gratuito se encienden tres a la vez —para un restaurante suelen ser portada, carta y ubicación—. Las marcadas necesitan Pro; el resto entran en el gratuito. Ver qué incluye cada plan.

El horario

«¿Estáis abiertos?» se contesta sola

Escribes tus franjas una vez y la página las lee con el reloj cada vez que alguien entra. No es una tabla que haya que interpretar: es una frase.

Un martes, 22:10

Abierto · cierra a las 23:30

A las 23:20, «abierto» ya no es lo que hace falta saber. La hora de cierre sí.

Un lunes, 12:00

Cerrado · abre mañana a las 13:00

Un «cerrado» a secas deja a alguien buscando otro sitio. Con la hora, vuelve.

Un sábado, 01:15

Abierto · cierra a las 02:30

La franja cruza medianoche. Casi todas las webs dicen «cerrado» en tu mejor hora.

La hora que se mira es la de tu local. Ni la del servidor —que va en UTC y a las 00:30 creería que todavía es ayer— ni la de quien mira: alguien que busca tu bar desde Londres quiere saber si el bar está abierto.

Tres pasos

De cero a publicado, entre dos servicios

  1. 1

    Dices que eres un restaurante

    El nombre, el logo y poco más. Con el sector te ponemos las secciones que suele necesitar una casa de comidas, ya rellenas de ejemplo.

  2. 2

    Cambias los platos por los tuyos

    Se edita encima de la propia página: pinchas un precio y lo escribes. Sin un formulario al lado y sin guardar cada dos minutos.

  3. 3

    Publicas y pegas el enlace

    En la bio de Instagram, en la ficha de Google y en el cartel de la puerta. La dirección no cambia aunque cambies la carta entera.

Preguntas

Lo que preguntan los hosteleros

¿No está la tuya? Escríbenos a hola@gridy.bio.

No, y ahí está media razón de ser de esto. Cada plato es una ficha con nombre, descripción y precio, y se lee en el móvil sin ampliar ni arrastrar. Con foto y distintivo —«nuevo», «sin gluten»— en el plan Pro; en el gratuito la carta va en lista, con su precio al lado.

Tu carta merece algo mejor que un PDF

Gratis para siempre. Sin tarjeta. Publicado antes del próximo servicio.

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